Espacios terapéuticos profundos, con mirada relacional, sistémica y de género*

*Tranqui, que enseguida te traduzco y te aterrizo esas palabrejas.

Para la guerra contigo misma

Mira, sé lo que quieres: parar la guerra contigo misma, relaciones que no duelan tanto, un diálogo interno menos cruel…

Todo eso es posible, I promise.

Pero antes, tienes que dejar de pensar que el problema eres tú, que hay algo que funciona mal en ti, y que el objetivo es cambiarte de arriba a abajo. 

El objetivo nunca será dinamitar tu persona entera y reconstruirla a tu gusto (un poquito menos de inseguridad y desconfianza por aquí, por favor… subele un poquito de autoestima, ahí, ahí… y bájale dos de dependencia emocional y ansiedad, eso es). 

El objetivo será entender cómo están construidas las piezas y ver si hay alguna que está haciendo demasiado daño, para poder recolocarla en el lugar adecuado. 

“¿Y eso cómo narices se hace?”, te preguntarás…

Por eso estoy aquí.

Hemos normalizado vivir en bucle intentando llegar a ser “nuestra mejor versión”

la persona que mejor se habla, que más se cuida, que nunca duda de sí misma. La mejor amiga, pareja, madre, hija… Se nos exigen mil auto-no-sé-qués: autocuidado, autoestima, autocompasión…

Y en todo esto hay algo que se pasa por alto: todas estas cuestiones, se construyen a través del otro, de la mirada del otro. 

Es decir, la manera en que nos hablamos, nos cuidamos o nos queremos, se aprende en relación con otras personas. Y estas heridas solo se reparan vinculándonos de nuevas maneras, más sanas, y menos llenas de juicio, rechazo y daño. 

De ahí mi perspectiva de género, sistémica y relacional: porque no se puede entender la relación con una misma sin entender de dónde venimos y todo lo que nos atraviesa, y sin poner el vínculo y lo humano en el centro de todo.

  • Nos hablamos como hemos sido habladas.
  • Nos vemos como hemos sido miradas.
  • Nos tratamos como hemos sido tratadas.
  • Nos cuidamos como fuimos cuidadas.
  • Nos queremos como hemos sido queridas.
  • Dejar de sentir estas emociones
  • Dejar de tener esta sensibilidad
  • Dejar de ser espontánea y auténtica
  • Cambiar mi cuerpo o mi personalidad
  • etc, etc, etc.

Un círculo vicioso del que no sabes cómo salir.

Parecerá una utopía pero…

Sí, puedes tener una relación sana contigo misma y con los demás sin tener que volar por los aires esas partes de ti que menos te gustan.

Solo hace falta que aprendas a relacionarte con ellas de otra manera.

Por si no nos conocemos…
me llamo Eva Zafra

Soy psicóloga especializada en relaciones, trauma y apego, y desde 2021 acompaño en terapia a personas que lidian con partes internas de sí mismas que las traen por el camino de la amargura: que les hacen que la relación consigo mismas sea un campo de batalla y la relación con los demás bombas detonando constantemente.

Que tu avión recupere la conexión con la central de control. Se acabó estar en pleno vuelo con una de esas partes pilotando y llevándote por rutas llenas de turbulencias. Hay una TÚ que está deseando recuperar las riendas, y estamos cada vez más cerquita de conectar con ella. 

Esa TÚ te aseguro que tiene claridad, confianza, compasión, calma, coraje, conexión… 

Ahora bien, tengo una buena y una mala noticia. 

La mala es que si has llegado a decir o pensar de ti misma algo del estilo “no tengo solución” o “hay algo malo en mí”, significa que esa parte central de ti de la que te hablo está muy pero que muy perdida. Tan perdida que te crees que ni existe. 

La buena es que solo tenemos que encontrarla. 

Y que yo tengo algunas herramientas para ayudarte a empezar a verla.

Ahora te hago una pregunta. 

¿Tú confías en que eso pueda suceder? 

Porque yo sí. 

Y lo hago por experiencia propia y porque lo veo cada día en las personas a las que acompaño.

Pero claro, puede que tú incluso leyendo esto hayas dicho mentalmente “uy, eso yo ni aunque rebusque lo encuentro”. 

Claro, así el único destino posible es morir pensando que “eres una persona muy… insegura/dependiente/ansiosa/crítica”, mientras paralela y contradictoriamente te dejas la piel para dejar de “serlo”.

NO MORIR EN EL INTENTO

¿Turbulencias?

¿CÓMO PUEDO AYUDARTE?

Si aún no has sido pasajera de ninguno de estos viajes, te dejo la puerta abierta 24/7 para que embarques cuando te apetezca.

Mientras tanto, accede desde ya a contenido gratuito:

(acceso a la comunidad + descarga de ebook gratuito)

Que inicies un camino de reconciliación incluso con las partes de ti que menos te gustan. 

La inseguridad, la dependencia, la ansiedad o la desconfianza no son incompatibles con la autoestima, con las relaciones o con la vida.

Esto no va de lograr el nivel 0% de ansiedad, de inseguridad, de dependencia, de desconfianza, de crítica…

Sino de que esas partes de ti no lo invadan todo, te posean y se hagan con el control de tu vida, tus emociones y tus decisiones. 

Sígueme en tu plataforma preferida

Comparto todo lo que sé que puede ayudarte a mejorar tus relaciones con los demás y la relación contigo misma.

Instagram | Podcast | Newsletter | Tiktok