Acompañamiento terapéutico individual
Con perspectiva de género, sistémica y relacional.

No luches contra molinos de viento como Don Quijote
Te voy a contar qué tiene que ver Don Quijote con tus enredos emocionales.
En un momento dado de su viaje de aventuras, Don Quijote ve a lo lejos varios molinos de viento y de leer tanta novela de caballería, los confunde con gigantes.
De hecho, está tan convencido de que esos gigantes son seres malvados a los que debe enfrentar y vencer que se lanza al ataque, arremetiendo con su lanza contra uno de los molinos, a pesar de que su fiel escudero Sancho Panza (mucho más sensato y con los pies en la tierra), le intenta advertir previamente de que lo que él ve son simplemente molinos de viento, y no gigantes.
Esto es exactamente lo que te puede estar pasando a ti en tus relaciones
A ver, entiéndeme, en tu caso es probable que no sea precisamente por haber leído novelas de caballería, sino porque de verdad hayas tenido experiencias con gigantes a los que te has tenido que enfrentar en algún otro momento de tu vida.
Pero puede ser que ahora, cuando lo que tienes delante son molinos, sigas interpretándolos como gigantes y entrando en modo supervivencia como Don Quijote:
- Te sientes constantemente en hipervigilancia (ansiosa, insegura, preocupada, en peligro)
- Experimentas bucles de emociones desagradables como miedo, sensación de poca valía, culpa…
- Tu cabeza rebosa pensamientos que giran en torno a la desconfianza en los demás y en el mundo
- No te abres ni muestras lo que hay dentro de ti por temor a que te vuelvan a hacer daño
- Te sientes desconectada de los demás o sientes que no perteneces
- Te cuesta sentir amor o dejarte recibirlo
- No pides ayuda cuando sí la hay porque no quieres «ser una carga»
- Te agarras a relaciones en las que no te sientes bien tratada por miedo a volver a experimentar el mismo desamparo y soledad de cuando eras niña
- Tratas de conseguir de los demás el amor y el cariño, como si fuese un premio que «ganar»
- Buscas la validación que no recibiste exigiéndote hasta la saciedad
- Desconfías de ti y de tus capacidades
Ojo, que también puede ser que lo que tengas delante sean gigantes eh, yo no digo que no. Todavía no te conozco ni conozco tu contexto.
No sé si estás aquí porque el peligro está en el presente y necesitas aprender a alejarte (emocional o físicamente) de él, o porque el peligro sucedió en el pasado pero tienes la sensación de que aún te persigue y de que no consigues dejarlo atrás.
En cualquier caso, te puedo acompañar a descubrirlo.

Antes de seguir, deja que me presente.
Me llamo Eva Zafra, soy psicóloga y Vincurarte es el proyecto que he creado para acompañarte a sanar todos esos problemas emocionales y relacionales que te han traído hasta aquí.
Mis estudios en psicoterapia me permiten hacerlo con conocimiento. Mis propias vivencias, con el corazón.
Estoy especializada en relaciones, ansiedad, dependencia emocional, autoestima, apego, trauma y heridas emocionales de la infancia/adolescencia.
Además, soy psicóloga integradora, lo que quiere decir que me he formado en diferentes enfoques terapéuticos para poder adaptarme a ti y que no seas tú quien tenga que adaptarse a mí y a mi corriente específica.
En la universidad nos enseñaron poco de eso y mucho de meter a todas las personas en el mismo molde. Por eso me formé más allá, porque yo no quiero hacer eso contigo, ni de broma. He pasado por ahí como paciente y no recomiendo la experiencia.
Estos son ejemplos de los «gigantes» (por seguir con la metáfora de Don Quijote) que tuvieron que enfrentar muchas de las personas con las que yo trabajo en terapia.
- No solo es que sufrí bullying → es que nadie me protegió del bullying como habría necesitado
- No solo he tenido ansiedad o depresión → es que nadie me comprendió mientras lo estaba experimentando
- No es que mamá y papá no se trataran bien → es que no se daban cuenta de que eso me estaba doliendo y dejando mucha huella
- No es que naciera un hermanito nuevo → es que nadie vio que me sentí apartada, invisible y tenía celos
- No es que mi grupo me dejara de lado → es que nadie después me ofreció su compañía o su mano y me sentí muy sola
- No es que mamá, papá o quien fuera me insultaran o humillaran → es también que el resto de adultos no hicieron nada por frenarlo o protegerme de ese contexto.
- No es que mi pareja me dejó → es que no me cuidó en el proceso y no tenía en quién apoyarme
Y claro, si te das cuenta la mayor parte de ellos suceden en relación con otras personas.
Es probable que si te has visto reflejada en alguno, eso sea en parte lo que esté afectándote en tus relaciones actuales e impidiéndote disfrutar de ellas como realmente te gustaría. No sé si en tu caso esto te está complicando una relación de pareja, familiar, de amistad, laboral, o la relación contigo misma.
O la existencia en general, que también puede ser.
Lo que sí sé es que los vínculos son los verdaderos portales para dos cosas: la destrucción y la sanación.
Y la relación con tu psicóloga es precisamente eso: un vínculo reparador.
De ahí Vincurarte. Un espacio en el que aprender a vincularte de forma segura, en el que experimentar lo que son las relaciones de buentrato desde dentro, y en el que construir ese buen trato también y por encima de todo hacia ti misma.
Porque lo que sucede con el sufrimiento, es que si no ha tenido el acompañamiento adecuado, queda como “encapsulado” en nuestro interior y hace que, mucho tiempo después, en relaciones incluso distintas, sigamos experimentando sensaciones, emociones y pensamientos muy dolorosos.
Así será tu proceso
Nos conocemos
Tendremos una primera llamada de valoración gratuita, de unos 10/15 minutos, para que puedas conocerme, me cuentes tu situación y puedas decidir/sentir si es lo que necesitas.
Por mí parte, te diré honestamente sí creo que te puedo ayudar o no.
Arrancamos
Si las dos vemos útil trabajar juntas acordaremos la primera sesión, que será una sesión de evaluación para conocerte mejor y plantear objetivos.
Prometo que no será interrogatorio, pero sí que necesitaré hacerte algunas preguntas para conocer más a fondo tu problema y quién eres tú para poder ayudarte.
Proceso terapéutico
Juntas decidiremos la frecuencia de las sesiones (semanal o quincenal) y comenzaremos el acompañamiento.
Yo no fuerzo ni el inicio ni el fin de ningún proceso. Tú decides cuando venir y decides cuándo irte.

